"El escritor es un ingeniero del alma"
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domingo, 5 de marzo de 2017


En teoría de conjuntos, un elemento o miembro de un conjunto (o familia de conjuntos) es un objeto que forma parte de ese conjunto (o familia). De esta forma A= {1, 2, 3, 4}. Estos cuatro números forman dicho conjunto, pudiéndose crear entre ellos subconjuntos. Sin embargo, ¿qué pasaría si alguno de estos elementos desapareciera? El conjunto quedaría incompleto, y dejaría de de denominarse A, pasando a ser uno nuevo.
Hay situaciones en las que no puedes hacer nada debido al desconocimiento. Crees que sabes qué ha ocurrido, las causas o las consecuencias de un hecho en concreto. Tienes constancia de un conjunto de vivencias y cómo esa persona ha reaccionado ante ellas. Sin embargo, al igual que en los conjuntos, desconoces cada uno de los elementos que la conforman.
A veces, no hay forma de entenderlo. A veces, por mucho que quieras, no puedes borrar cada uno de los elementos que hayan dañado a alguien que quieres. Porque sin ellos, buenos o malos, dejaría de ser esa persona.
Y nadie a nadie le gusta dejar de ser.

martes, 22 de noviembre de 2016



Que aún hay hueco para ti. En mi corazón, en mi cama, en mi vida...
Detrás de todas las heridas, las esperanzas perdidas.
Por encima del desconsuelo y los intentos para superarte.
Aún lo hay, para ti.
Porque si te asomas a mi alma podrás vislumbrar,
cómo dolor y amor caben en el mismo hueco.
El tuyo.

domingo, 20 de noviembre de 2016


¿Sigues ahí?
Porque yo sigo aquí.
En el mismo punto
donde me dejaste.
En los mismos miedos
donde me escondo.

A veces, la gente, simplemente muere.
Y no hay más. No hay explicación. Solo se apaga una luz más en nuestro interior. Y cuando apenas quedan luces dentro de ti solo alcanzarás a preguntarte si aún después de tanta oscuridad podrás brillar.
Seguir brillando un poco más.

El fin de los principios fue lo que paradójicamente nos llevó a enfrentarnos a la realidad. La crudeza con la que nos golpeó la vida nos hizo darnos cuenta de cuánto añoramos volver a ser pequeñas personas con ilusiones a flor de piel. Los sueños se esfumaron entre la agitación y el miedo a no saber qué es de la inestabilidad vital.

martes, 17 de mayo de 2016


A estas horas es cuando me creo que sé algo de la vida.

Cuando mi mano roza la fría pared y recorriendo con el dedo voy dibujando tu silueta sobre ella. Suspiro en medio de la noche mientras mis ojos intentan ver más allá de la oscuridad que impregna la habitación. Nunca nos habíamos sentido tan solas mi soledad y yo. Nunca habíamos necesitado tanto un poco de amor.
Y a la par de abrumada mi cercanía al vacío invita a pasar al dolor como si de un hostal se tratase.

Porque a estas horas es cuando me creo que sé algo de la vida.

Quizá solo a estas horas conozca que nunca sabré nada sobre ella.

viernes, 22 de abril de 2016


Tenía la esperanza de encontrar las las palabras cuya definición fuera semejante a los sentimientos que guardo en mi interior. Sin embargo caí en la posibilidad de sacar aquello residente en mi cómo única forma de buscarlas.

Hay quien dirá que una sonrisa nunca puede esconder el vacío de un alma rota. Pero lo cierto es que dentro de una carcajada hay miles de llantos desquebrajados buscando una salida alternativa a aquella que creemos inapropiada socialmente. Buscamos la manera de disfrazar sentimientos con el fin de no desentonar dentro de la gama estándar. Nos creemos controladores de percepciones a ojos de otros cuando lo único que hacemos, realmente, es engañarnos a nosotros mismos.

Tan solo tenía la esperanza de encontrar las palabras que describieran cómo me siento con el fin de saber de alguien cuyos sentimientos se asemejaran a la incapacidad sentimental de mi situación. Pero luego pensé en la imposibilidad de encontrarlas dado que si hasta yo desconozco la causa de mi vacío. ¿Por qué iba a existir un vacío igual al mio?

martes, 5 de abril de 2016



Se nubló la razón y comenzó a llover en nuestra memoria. Descubrimos un paisaje inerte en medio de la llanura de un pensamiento en el cual florecen las ideas pésimas de una realidad difuminada por los sentimientos.
Y soplarán los vientos de un alma descarriada, inundarán las pasiones abnegadas, derrumbarán las ilusiones creadas a lo largo del tiempo.
Pero lo cierto es que nunca, nunca, podrás negar el vacío que genera volver de nuevo a la calma.
El vacío cuando nunca pasa nada.

sábado, 12 de marzo de 2016



Quería escribir sobre todo, sobre todos. Amar la belleza superflua de un desamor a primera vista y refugiarme en el escándalo de lo inapropiado que es vivir como has de vivir. Soportaba el peso de los sueños bajo la decadencia de una consciencia inequívoca que nos oprimía en nuestras acciones. Luchaba por encontrarle el pulso al latir de un sentimiento cuyo fin no es más allá de la evolución de animal a fiera humana.
Quería escribir sobre todo, sobre todos. Quería escribir sobre mi.

miércoles, 9 de marzo de 2016


Quisiera contemplar la vida como si de una ventana se tratase. Cuando estuviese alegre, jubilosa, optimista; mirar a través de ella y bañarme en su risueña realidad. Y al estar triste, afligida, taciturna; cerrar, correr las cortinas y envolverme en la más absoluta penumbra.
Vislumbraría a través del los bisillos que comprenden esa funesta, y a la vez necesaria, neblina que nos empaña el juicio en más de una ocasión. Rozaría con la punta de los dedos las gotas que empaparían cada mañana el rocío que deja una noche cargada de sueños. Me sentaría muy cerca de ella con el fin de recibir los primeros rayos de sol en la mañana fresca de primavera.
Poder mirar sin me vean. Regocijarme en la certeza de saber que solo soy yo dueña de esa realidad encuadrada. Esperando ansiosa la llegada de cada gota de sol a mi ventana.

lunes, 16 de noviembre de 2015



Hay días en los cuales no sé de donde ha provenido este desastre constituyente a mi persona. Sin embargo otros me siento invencible encima de un par de tacones y algo de carmín rojo en los labios.
Momentos pasan lentamente por delante de mis ojos cuando el mundo cree venirse abajo y quiero creer en algo más que un azar cruel con todos aquellos presentes en la fiesta de la vida. Solo conseguiré rendirme cuando dentro de mi solo aflore el terror de un dolor profundo desole cualquier ilusión naciente. Suelo enamorarme de imposibles, intentos kamikazes, objetivos inalcanzables. Suspiro por todo, desisto ante nada.
Pero al final siempre vuelve, ese sentimiento. Cuando todo es nada, la nada constituye un todo y yo solo quiero sentarme, cerrar los ojos y escuchar el tiempo pasar.
Y todo ello proviene de la existencia de días en los cuales no sé de donde ha provenido este desastre constituyente a mi persona. Sin embargo otros me siento invencible encima de un par de tacones y algo de carmín rojo en los labios.

lunes, 9 de noviembre de 2015


Te recorre las venas lentamente, quemándote cada uno de los órganos y llegando a consumir tu cerebro. Duele. Duele mucho. Me pregunto por qué habrá tenido que venir a mi en estas noches tan frías, buscándome entre la soledad promovida por un miedo a la nada. Y me acoges en tus brazos, me meces entre el triste devenir del tiempo. Cuidas de mis miedos besándome la piel, desnudándome las dudas y vistiéndome los recuerdos, esperanzas.

domingo, 8 de noviembre de 2015


Quizá me de por escribir canciones de amor en noches de domingo con la única esperanza de poder retenerme cerca de esta realidad. La posibilidad de encontrarme cuando aún ni siquiera sé si me he perdido. Volver cuando aún no he partido.
El humo me envuelve mientras pienso en todo lo perdido en este tiempo. Las ilusiones se esfuman, decido fumarme las penas y algo intenta impedirme que me deje llevar.
Suéltame lejos, que hoy no quiero volver.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Mírame


Día a día me observas como si de un juez te tratases. Me acechas a cada despertar haciéndome miles de preguntas a las que no quiero responder.
Ese maldito despertador sonó de nuevo. Quizá bebí demasiado anoche, demasiado poco. Aún huele a los restos de tabaco que dejó aquel desconocido antes de irse. Cigarros de después. Dudo mucho que haya algo después de los hechos motivados por la rabia producida a causa de una pérdida.
Me incorporo intentando no vomitar. Puede que en algún lugar de la habitación, con suerte, se encuentre algún tipo de prenda con la que cubrir este pegajoso cuerpo. Sentirse sucio con uno mismo es lo peor del mundo.
Me dirijo hacia la ducha. Tropezando con los zapatos de tacón, cojines y demás elementos posibles esparcidos por el suelo. Nunca cruzar una habitación tuvo tanto riesgo.
Llego al baño. Al parecer el gran huracán solo acabó sembrando el caos en mi habitación, todo parece en relativo orden. Mi orden siempre se ha constituido por un desorden ordenado.
Abro el armario de metal, evitando entrar en contacto contigo. Sé que estás deseando comenzar con el interrogatorio diario. Huelo tus intenciones a kilómetros. Por ello te evito. Rebusco entre peines, maquillaje y algún que otro elemento indescifrable una goma con la que sujetar este indomable pelo.
Pero hay cosas que son inevitables. Mis pulsaciones se aceleran mientras mi respiración comienza a entrecortarse; por qué habré tenido que volver a aquí, podría haber pasado el día tirada en la cama. Y de repente, ahí estás, mirándome fijamente. Miles de preguntas comienzan a emanar mientras tus pupilas se clavan en mis pupilas. ¿Qué estás haciendo con tu vida? Me pregunta esa persona que está al otro lado del espejo. ¿En qué momento te perdiste? Vuelve a susurrarme lentamente.
Reconocerme en el reflejo que mis ojos observan podría ser casi imposible. Esas ojeras pronunciadas acompañadas de alguna que otra arruga nueva, la edad no pasa en balde. Tu cuerpo cada vez más escuálido pide con ansia un poco de piedad ante unos meses de descontrol. Tu mirada me pide una tregua pero mis ojos se niegan a seguir juzgando aquello que veo.
Bajo la mirada, ese cepillo de dientes sigue ahí, donde él lo dejo. Debemos aceptar que por mucho tiempo que pase, el ya no volverá. Pero aún no estamos preparadas para acabar con esto, aún nos duelen las heridas de esperar. Por ello me dirijo a la cocina, puede que otro wiski ayude a curar.

domingo, 1 de noviembre de 2015


Cómo echar de menos algo que aún no ha terminado de suceder.

Os miro reír mientras inconscientemente dais esquinazo a la muerte del presente para haceros eternos en algún lugar de mi memoria. Vuestras siluetas expuestas al sol siempre estarán en mi corazón, y el cálido sentimiento producido por la imposibilidad de volver a repetir este momento una vez más.

Me pregunto qué habréis hecho para conseguir hacerme tan especial con tan solo vuestra compañía. De dónde sacaréis esa capacidad de brillar entre tanta oscuridad. Conseguir contagiarme a mi de tal luminosidad, y aún así no dejar de brillar.

Nunca, nunca dejéis de brillar.

jueves, 15 de octubre de 2015



Cabe la posibilidad de que me guste solo la idea que encuentro en las personas que me atraen. Ese sentimiento que genera la atracción por lo diferente, aquello que nunca verás en ti. Me enamoro de las personalidades sin complejo alguno, valientes por defender aquello en lo que creen y temerosas de que algún día una verdad haga de su fe lo que el viento a un castillo de naipes.
Puede, quizá, tal vez. Pero me encanta esto de no ser.

Tenía siempre los pies fríos pero odiaba pasar calor. Le gustaban las tardes al sol mientras alguien cantaba alguna canción que probablemente dentro de unos años solo serían resquicios del pasado. Jugaba a adivinar en desconocidos cosas que nadie jamás había visto. Pintaba en todas las páginas alguna cara sonriente mientras en su mente recitaba versos de poetas quienes su nombre quedaría en algún lugar de su memoria. Sonreía sin motivo a quien se pusiera en su camino.
Estaba loca.
Pero por vivir.

jueves, 8 de octubre de 2015


Recorro mi memoria en busca de algo insólito aún no traído de nuevo a este mundo actual. Me enamoro de fragancias que encuentro a la vuelta de cualquier esquina mientras veo almas desnudas vagando con la esperanza de encontrar un poco de amor en manos desconocidas. La lluvia hará de todo lo conocido escondrijos donde poder reencontrarnos mientras buscamos quienes somos realmente un mañana de domingo.
Les miro. Me miro. Mañanas de otoño cargadas de un frío que avecina la llegada del gélido invierno.
El calor del primer rayo de sol.
Pero quiero más.

sábado, 1 de agosto de 2015



Hay quien carece de capacidad para odiar. Tras una serie sucesiva e incesante de hechos que llevarían a levantar el rencor en cualquier ser humano, después de tanto dolor y heridas que pueden jamás sanar.
Nos hieren, arrastran nuestro orgullo por el frío y duro suelo. Sus palabras nos traspasan el alma perforándonos para siempre. Sabemos de la imposibilidad de recuperar a esa persona en nuestra vida de la misma manera, volverla a querer y respetar como antes. Apartamos a un lado cualquier resquicio de orgullo y egoísmo que pueda quedar en nuestro interior.
Y aunque ya no guardemos ni una pizca de amor hacia su ser, a pesar de todos esos recuerdos que nos perseguirán una y otra vez, decidimos perdona, introducir todo aquello que nos quema dentro de una enorme caja llamada memoria y ofrecerles nuestro apoyo. Porque no somos igual que ellos, nunca supimos mirar solo por nuestra persona dejando a un lado a los demás.
Porque al final del día lo único que nos quedará será lo que somos. Lo que somos, lo que perdonamos.

miércoles, 22 de julio de 2015



Mi erosión ante ti es cada vez más evidente. Como si de olas continúas se tratasen tus sentimientos hacia mi consiguen desgastar y remodelar la fría y dura roca que recubrió antaño este dolorido, petrificado, corazón. Y cuando la espuma de tus abrazos recubre la fría superficie de mi alma en mi interior sé que nunca encontraré marea que me haga vibrar con tal fervor y emoción.
Juntos bailamos un vals al atardecer con la certeza de que si te piso, no habrá nadie que pueda escapar de la furia con la que el choque de tus aguas desata el amor que nos profesamos. Y al igual que la Tierra, un alto porcentaje de mi alma estará siempre lleno de ti. Porque fuiste, eres y serás quien marca el ritmo del oleaje en mi interior.