"El escritor es un ingeniero del alma"

miércoles, 23 de noviembre de 2016


Hay momentos, circunstancias, en las cuales nuestro universo interior se ralentiza ante nuestros ojos. El mundo, tal y como lo perciben el resto, comienza a funcionar pausadamente. Son esa sucesión de segundos, minutos acumulados, los cuales harán que se produzca el giro decisivo.
Un momento, parpadea, observa cómo se frena el movimiento rotatorio, digiere que se avecina el principio del fin que dará lugar a un nuevo principio.
Hay momentos en los cuales nuestro universo interior se ralentiza ante nuestros ojos. Y ya nada volverá a ser igual.

martes, 22 de noviembre de 2016



Que aún hay hueco para ti. En mi corazón, en mi cama, en mi vida...
Detrás de todas las heridas, las esperanzas perdidas.
Por encima del desconsuelo y los intentos para superarte.
Aún lo hay, para ti.
Porque si te asomas a mi alma podrás vislumbrar,
cómo dolor y amor caben en el mismo hueco.
El tuyo.

domingo, 20 de noviembre de 2016


¿Sigues ahí?
Porque yo sigo aquí.
En el mismo punto
donde me dejaste.
En los mismos miedos
donde me escondo.

A veces, la gente, simplemente muere.
Y no hay más. No hay explicación. Solo se apaga una luz más en nuestro interior. Y cuando apenas quedan luces dentro de ti solo alcanzarás a preguntarte si aún después de tanta oscuridad podrás brillar.
Seguir brillando un poco más.

El fin de los principios fue lo que paradójicamente nos llevó a enfrentarnos a la realidad. La crudeza con la que nos golpeó la vida nos hizo darnos cuenta de cuánto añoramos volver a ser pequeñas personas con ilusiones a flor de piel. Los sueños se esfumaron entre la agitación y el miedo a no saber qué es de la inestabilidad vital.

lunes, 10 de octubre de 2016



Recomponer los hechos siempre fue la tarea más difícil tras el crimen. Volver a intentar reconstruir aquello que ha pasado con el único fin de conseguir aquello que teóricamente nos muestra la realidad. Sacar a relucir lo que duele, para poder zanjar de una vez el caso.
Volver al lugar abandonado siempre será sinónimo de dolor. Porque nos duele, nos hiere, volver.
Porque para para qué recomponer los hechos, si yo aún sigo hecha trizas.

domingo, 24 de julio de 2016


Cuando éramos pequeños recuerdo que cada vez que llovía salíamos a una casa abandonada cercana para cazar esa especie de hormigas con alas que aparecen en esos días. Cogíamos las hormigas con mucho cuidado, las introducíamos en un tarro y hacíamos unas pequeñas ranuras para que los insectos pudiesen respirar.
Siempre me pregunté cómo se sentirían esos insectos dentro de aquel recipiente de cristal durante su estancia. Sentir que puedes respirar, que estás dentro de un espacio lo suficientemente amplio para moverte, pero observas la realidad deformada a través del cristal.
Descubrir que con el tiempo vas a sentirte cual insecto dentro de un tarro.
Respirando fuerte e intentando no olvidar la realidad sin la intermediación del cristal.