
Hay cosas que dolerán siempre, SIEMPRE. Momentos que no marcan, sino que hacen grietas en nosotros. Después de mucho tiempo, tiritas y esperanza cicatrizan. Pero al tocar esa cicatriz sabes que volverá a doler... Y te creas una felicidad en la que no necesitas superar esa grieta, porque aprendes a vivir con ello. Aprender a vivir con tus grietas, heridas y dolores sin animo de cicatrizarlos por miedo a que vuelvas a hacerte otra herida igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario