
Siempre ví el amor como una partida a los barquitos. Dos personas "jugando" ponen sus ilusiones y esperanzas en forma de barco. Al principio está bien porque hay miedo de lanzar misiles y siempre que los lanzas esperas dar en agua para que el juego dure más. Pero un día atacas a uno de sus barcos y te declara la guerra sin compasión y da a uno de tus barcos y al ser tus ilusiones te duele, y contraatacas. Pero este juego, al igual que el de los barcos no quieres ser el "tocado y hundido", sino el que hunda.
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