
Esa sensación de que hagas lo que hagas lo harás bien. Hay un refrán que dice: nunca llueve a gusto de todos. Y así es. Puede que llegue un momento en el que descubramos que nos merecemos algo más que segundo platos, algo más que una interminable espera y un infinito ignoro de oportunidades... Es ese momento en el cual decides empezar a pensar solo en ti.
Esta vez va a llover, y da igual a quien coja en la calle porque yo si llevaré paraguas.
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