
Apreté mis puños y aligeré el paso. No me creía lo que acababa de decir, y creo que él tampoco. Su cara era un poema, y en la mía se veía reflejada una mezcla entre triunfo y miedo. Puede que de lo único que estuviera segura era de que no iba a arrepentirme. Una vez alguien me dijo: "Si algo soy en la vida, es consecuente con mis actos" y ahora iba a empezar a serlo.
Si digo no, es NO. No significa un tal vez o hasta luego, es NO.
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