
Un día despertarás ansioso, con ganas de contarle algo... pero ya no estará allí. No podrá escucharte, hablarte, decirte lo mucho que te quiere, demostrarte lo que vales... Un día despertarás y simplemente comenzarás a llorar.
La ausencia de alguien nos hace saber la necesidad de él. Aunque nos cueste aceptarlo llega un momento en el cual las personas se marchan para no volver, solo nos queda pensar que somos viajeros de un mismo tren, pero en distintos vagones...
tienes un blog precioso :)
ResponderEliminarGracias Paula :)
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