
-¿Y tú eras todas esas cosas?
- Si, y las sigo siendo. Por eso pude morir tantas veces, pero salvé la vida. ¿Sabes para qué? - Raquel negó con la cabeza, su abuelo volvió a sonreír-. Para nada- hizo una pausa y lo repitió otra vez, como si le gustara escucharlo. Para nada.
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