
Cuando era pequeña nunca imaginé que un príncipe me salvaría y fuéramos felices por siempre jamás.
A lo largo de mucho tiempo he llegado a la conclusión de que existen dos tipos de personas: aquellos que usan sus experiencias como motivo para continuar, y los que se protegen con ellas usándolas de excusas ante cualquier peligro. Pero la cuestión es, a mi parecer, que tanto unos como otros solo persiguen un objetivo: no mostrar la realidad, no admitir que como las demás personas, son frágiles y están solos en el mundo...
Cuando era pequeña nunca dejaba que ningún príncipe se atreviera a salvarme. Porque, os diré algo, los príncipes tan solo son hombres vulgares con zapatos bonitos...
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