
Solo necesitamos una señal que nos indique es el momento, la chispa que consiga hacer despertar todos esos sentimientos reprimidos...
Soy consciente de que el tiempo pasa, y lo que es peor: no perdona... pero también soy consciente de que nunca habrá ese momento ideal, ese sentimiento perfecto, la extraña casualidad de que todo salga bien. Y eso me hace preguntarme: ¿Por qué no ahora? A lo que me respondo: Aún no estoy preparada. Pero lo cierto es... ¿cuándo lo estaré? Quizás nunca llegue a existir ese momento o tal vez ya lo esté y sea este miedo lo que no me permite verlo...
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