
Por si todo sale mal siempre tendré un plan: nunca saber qué hacer.
Llamadme loca, chiflada, pero creo que es la mejor forma de acabar con esa red de hechos estructurados como realidad que creamos dentro de nuestra mente y denominamos planificación. Cansada de tener una vida ya escrita por alguien a quien no le interesa qué opino de la deriva de mis pensamientos decidí refugiarme en la duda de no saber qué pasara mañana.
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