
Te resulta tan absurdo cuando escuchas a alguien hablar de sus sueños, de sus fantasías. Es como si el fuera de otro planeta, como si no estuvieras acostumbrado a escuchar que alguien aparte de ti sueña. Pero ves sus sueños absurdos, una chorrada. Piensas: ¿Y si los mios también lo son? ¿O yo soy la que no sueña nada común? A menudo, creemos que estamos solos y que no hay nadie que piensa como nosotros... pero de repente, encuentras a alguien que al menos tiene un pequeño sueño y te cuestionas que quizá no estés tan solo como parece.
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